jueves, junio 16, 2005

Buzios - Jueves 16 de junio

Como a las 07:00 levantamos vuelo y sin desayunar ya que el posto era un hervidero de camioneros y camiones en movimiento. Seguía el día de sol y nos pusimos en marcha rumbo a Macaé, de nuevo sobre el mar. Es una hermosa ciudad, grande como parece son todas las de Brasil. Cruzamos la ciudad y luego entramos en su playa principal: Cavallada. Una hermosa costanera, de primer nivel, rambla de madera, ciclo vía y todo de muy buen gusto. El mar verde y con islas rocosas cercanas. Belleza!. Mas adelante, a unos 20 km, otra ciudad: Río do Rastro. Otra costanera, otra belleza!, más adelante: Barra do San Joan. Cruzamos la ciudad, esta vez pequeña y cruzamos también un puente, al final, sobre el río San Joan. Al cruzar el puente pudimos ver un paisaje sobre el mar, que nos hizo buscar un retorno, cruzar de nuevo el puente de regreso y luego por callecitas llegar al lugar mágico.
Una iglesia, la segunda construida en Brasil, sobre un morro, seguida de una playa con arena de los dos lados: mar en uno y río en el otro. Coqueiros, piedras grandes para trepar, barcitos, música suave y creo que nunca vimos algo tan bonito como ese rincón del paraíso. Estuvimos unas horas caminando y disfrutando el lugar y seguimos viaje, esta vez con Buzios como próximo destino. A eso de las 14:00 hs. llegamos. Oficina de Informaciones, nos dieron plano del lugar y otros folletos, con lo que hicimos nuestra entrada triunfante a la ciudad.
Ahora estamos aquí y en la próxima les contamos de esta bellísima ciudad de Buzios, cara, carísima pero de gran calidad.

Playas de Espíritu Santo - Miércoles 15

Tomamos el café de mañana, preparamos nuestra casita rodante y salimos como a las 09:00 rumbo al sur. La primera playa que encontramos era Guarapary. Una ciudad bastante grande con su playa y costanera. Fotos, caminata y seguimos a Nova Guarapari. Otra ciudad con una hermosa costanera que disfrutamos caminándola un buen rato.
Nuevamente al auto rumbo a la próxima: Meaípe: también otra playa hermosa. Luego Anchieta, Iriri, Piuma y seguían las playas pero a nosotros se nos estaban cruzando las arenas y confundiendo las olas. Cuantas playas hermosas !!!!. Seguimos hasta la próxima: Marataizes, nuevamente una hermosa costanera, arena y mar y nos escapamos rumbo a la BR 101 que estaba a unos 30 km, ya casi plena noche.
Seguimos por la BR unos 80 km., cruzamos una importante ciudad y a la salida un posto Texaco plagado de camiones, por lo que estacionamos también el nuestro y a dormir. Como nota pintoresca, casi al lado nuestro, una camioneta de Paraiba (estado del nordeste), con 6 personajes de los que venden redes (hamacas paraguayas) en las playas, sacó cada uno la suya y colocando la camioneta marcha atrás, a unos 3 metros de una columna, tendieron 5 redes entre la camioneta y la columna, en dos niveles, y allí se acomodaron a dormir, tapados cada uno también con otra red. El sexto en la cabina, tapando con una red el parabrisa. Era una sinfonía de colores.
También nosotros pusimos nuestras cortinas y a dormir, rodeados de todos los camiones de Brasil.

Vitoria (Espíritu Santo) - Martes 14

Temprano, ya que esperaban la entrada de ómnibus de turismo, salimos de nuestro lugarcito y visitamos la iglesia matriz que justo estaba abierta para rezos de rosario. Oro en los altares y alrededores. De allí otras iglesias y una vista desde una que estaba en las alturas de toda la ciudad.
A eso de las 10:00 salimos rumbo a Vitoria por un camino secundario, que luego de unos 100 km empalmaba la BR principal. El camino bueno, todo serranía y curvas y contra curvas, grandes plantaciones de café y caña de azúcar, algunas paradas para disfrutar el viaje, un accidente en la ruta que nos retuvo una hora hasta que sacaron un camión que fue a parar a un pozo y por fin llegamos de noche a Vitoria, capital del estado de Espíritu Santo. De nuevo el río de autos, las avenida con viaductos que te llevan a lugares que no querés, los morros que hacen que todo sea curvo y el norte se transforma en sur. La opción: escapar. Embocamos el tercer puente (así se llama), moderno, sobre un brazo del mar y llegamos a la parte vieja de la ciudad. Seguimos por el Camino del Sol (con peaje), y luego de unos 30 kilómetros llegamos a Santa Mónica y descubrimos una posada pegada a un posto. Averiguamos, era como las 20:00 horas, cansados y con méritos para un buen descanso, así que adentro con gran alegría.

Ouro Preto - Lunes 13

Madrugamos en Lagoa Santa, después de dormir en un posto 24 horas. Tomamos la ruta a Belo Horizonte y luego de unos 30 Km. entramos en la gran ciudad. Un río de autos, avenidas amplias, viaductos, etc. Luego de bastante andar llegamos al lugar del albergue que buscábamos, pero no tenia garaje, era un barrio medio extraño, así que decidimos seguir viaje, por lo que preguntando un poco, siguiendo un auto de uno muy amable, encaramos rápido para Ouro Preto. Para quien le guste el arte sacro, iglesias cubiertas de oro y la explotación del turista, seguro que le gustará mucho, a nosotros, al igual que la vez anterior que fuimos, no nos convenció, así que luego de visitar un museo, una iglesia cerrada, caminar algunas cuadras y almorzar en un restaurante de comida minera, decidimos seguir viaje para la mina de oro y Mariana, primera capital de Mina Gerais y también ciudad histórica, a unos 10 Km. de distancia.
La mina de oro es muy interesante: te sientan en un carrito sujeto con un cable de acero y te llevan a 120 metros de profundidad. Allí bajas y podes caminar por los túneles de granito excavados, algunos con agua cristalina que al reflejar los techos da una extraña sensación de profundidad. La explotación fue de una firma alemana, a partir del 1870 aproximadamente. Molían la piedra y de la molienda separaban el oro.
De la mina a Mariana, ya estaba anocheciendo por lo que recorrimos un poco la ciudad, parecida a Ouro Preto con sus callecitas e iglesias.
Nos indicaron la Terminal Turística para dormir, por lo que allá fuimos: un lugar cerrado por una cadena, con vigilancia nocturna y en pleno centro. Nos permitieron entrar y dormimos históricamente soñando.

domingo, junio 12, 2005

Lagoa Santa - Sábado 11 y domingo 12

Nos levantamos temprano, un buen baño y mejor desayuno, nos despedimos del Albergue y al centro de nuevo. Visitamos el Palacio Legislativo, con sus dos cúpulas (!!!!!) e Itamaraty (!!!!!).
Luego de un último paseo con el auto, shopping y almuerzo, salimos rumbo al sur y a Belo Horizonte, a eso de las 17:00 horas.
En Paracatu (a unos 150 Km.), paramos a cargar combustible y estaban por inaugurar la sección pizzería, con sound al vivo, por lo que nos quedamos a esperar el acontecimiento. Un rato de espera y luego de una buena pizza y mejores canciones, reanudamos el camino.
Más adelante dormí una 3 horas y en camino de nuevo, para llegar a las 09:30 a la primera de las cavernas a visitar: Maliqué. Son 610 m de recorrido por los jardines de Bomarzo, de increíble belleza. Grandes salones, cada uno con sus formaciones y cristales distintos, estalactitas y estalagmitas gigantescas, pequeños pasos que daban a otras formaciones coloridas, todo por suerte muy bien iluminado, ya que si hay un corte de luz la oscuridad es absoluta.
Salimos, en el camino almorzamos en un buen restaurante de la ruta y llegamos justo a Lagoa Santa, luego de dar 100 vueltas, para el último turno de visita a otra de las cavernas. Nuevamente increíbles las bellezas que vimos. Salimos ya anocheciendo y estamos ahora en la ciudad de Lagoa Santa, cargando en Internet estas notas.
Seguramente dormiremos en algún lugarcito cerca, y mañana entraremos a Belo Horizonte, con la idea de quedarnos en un hostal.
Un abrazo a los infinitos lectores.

Brasilia - Viernes 10

A la mañana siguiente, bien temprano, una vuelta caminando de despedida. Calles iluminadas por el sol naciente y hasta tucanes desayunando en una palmera. Visita a una cascada y rumbo a Brasilia.
El camino de serranía suaves, muchos pozos que misteriosamente desaparecen al llegar a la gran capital. Se cruza primero ciudades satélites, una de ellas llamada la ciudad del automóvil que prácticamente es una gran playa de estacionamiento de autos en venta. El acceso bien señalizado y sin dificultad nos metimos en la gran avenida este-oeste que es la principal y donde están los principales edificios. Paramos en un gran parque de estacionamiento para preguntar sobre la Asociación de Albergues, que por suerte estaba cerca y para allá fuimos. Un lugar muy agradable, cercano al centro, en que por R$. 13,50 c/u disponíamos de desayuno y duchas, durmiendo en el auto.

Al día siguiente, desayunando
Así que nos instalamos, arreglamos un poco las cosas y nos fuimos con una carona al centro de Brasilia. Nos dejaron en un shopping, cerca de la terminal de ómnibus, almorzamos, quisimos ir a la catedral que quedaba “cerquita nomás” y aprendimos la regla número 1 de Brasilia: nos fuimos nuevamente al Albergue en un colectivo para buscar el auto, ya que Brasilia sin auto es un suicidio caminando.
Volvimos al centro, visitamos la iglesia Catedral que no nos convenció mucho



y luego la torre de TV que nos dio una vista a 85 m de altura de la ciudad y nos permitió ubicarnos “geográficamente”.

. .Vista de la gran avenida central, al fondo: el congreso


Otra vista. El edificio en arco es un shopping, pero no tienen la calidad de los porteños



Recorrimos toda la gran avenida, hasta el palacio Legislativo (las dos cúpulas formando la balanza) y luego al puente Juvelino Kubitchev, que es uno de los que cruzan la gran laguna artificial que casi rodea Brasilia con intención de humidificar el clima seco del lugar. Es un puente colgante pero con tres arcos asimétricos, que lógicamente consideran “el más bonito del mundo”



y como ya había anochecido recorriendo la otra costa, rumbeamos al Albergue haciendo una gran vuelta ya que de noche aparentemente cambian las calles de lugar y por suerte, luego de varios recorridos conseguimos pasar justo frente al albergue. Alegría y alivio, entramos, disfrutamos de los sillones del living y a nuestro auto para un merecido descanso.
Desayuno en el albergue muy bueno y a las 10:00 estábamos visitando el Museo del Aborigen (!!!!!) , que lamentamos no poder sacar fotos en el interior ya que hay trabajos muy hermosos realizados por los indígenas (pueblos originarios...)

y luego el Memorial de JK (!!!), con toda la historia de este político, además de su mausoleo en el piso superior.
De allí a la Capilla de Don Bosco (!!!!!!!!!!!), al lado de un colegio saleciano


es una vivencia espiritual vestida de azul.


y el Templo de Buena Voluntad (!!!!!!!!), que forma parte de una universidad de estudios teosóficos.

El templo es una gran cúpula y en su vértice está el cristal "más grande del mundo"


en su interior, en el piso, hay marcada una espiral que se recorre por la franja oscura hasta llegar al centro, justo debajo del cristal, y luego se pasa a la franja clara (se hace la luz en nuestro interior) y se sale recorriendo nuevamente la espiral. Todo en silencio y gran devoción


detrás de ese círculo de cristales, está el mausoleo del fundador de ese "grupo?", aún sin ocupar
Almorzamos muy bien en la sección universitaria y Cris me lo agradece con su mirada (por fín algo distinto al pan con queso !!!)
Llegó la noche, nos fuimos al Edificio del Teatro, una pirámide truncada, y luego, al llamado de la música: una plaza donde desde un palco un conjunto tocaba y el pueblo (nosotros también), danzaban forró. Todo muy brasilero, alegre, descontraido y feliz.
Luego al albergue, después de dar una última vuelta por Brasilia nocturna y sus edificios iluminados, súper felices con el día vivido.

Rumbo a Brasilia - Jueves 9

A la mañana siguiente, bien temprano, una vuelta caminando de despedida. Calles iluminadas por el sol naciente y hasta tucanes desayunando en una palmera. Visita a una cascada y rumbo a Brasilia.
El camino de serranía suaves, muchos pozos que misteriosamente desaparecen al llegar a la gran capital. Se cruza primero ciudades satélites, una de ellas llamada la ciudad del automóvil que prácticamente es una gran playa de estacionamiento de autos en venta. El acceso bien señalizado y sin dificultad nos metimos en la gran avenida este-oeste que es la principal y donde están los principales edificios. Paramos en un gran parque de estacionamiento para preguntar sobre la Asociación de Albergues, que por suerte estaba cerca y para allá fuimos. Un lugar muy agradable, cercano al centro, en que por R$. 13,50 c/u disponíamos de desayuno y duchas, durmiendo en el auto. Así que nos instalamos, arreglamos un poco las cosas y nos fuimos con una carona al centro de Brasilia. Nos dejaron en un shopping, cerca de la terminal de ómnibus, almorzamos, quisimos ir a la catedral que quedaba “cerquita nomás” y aprendimos la regla número 1 de Brasilia: nos fuimos nuevamente al Albergue en un colectivo para buscar el auto, ya que Brasilia sin auto es un suicidio caminando.
Volvimos al centro, visitamos la iglesia Catedral que no nos convenció mucho y luego la torre de TV que nos dio una vista a 85 m de altura de la ciudad y nos permitió ubicarnos “geográficamente”. Recorrimos toda la gran avenida, hasta el palacio Legislativo (las dos cúpulas formando la balanza) y luego al puente Juvelino Kubitchev, que es uno de los que cruzan la gran laguna artificial que casi rodea Brasilia con intención de humidificar el clima seco del lugar. Es un puente colgante pero con tres arcos asimétricos, que lógicamente consideran “el más bonito del mundo” y como ya había anochecido recorriendo la otra costa, rumbeamos al Albergue haciendo una gran vuelta ya que de noche aparentemente cambian las calles de lugar y por suerte, luego de varios recorridos conseguimos pasar justo por frente al albergue. Alegría y alivio, entramos, disfrutamos de los sillones del living y a nuestro auto para un merecido descanso.
Desayuno en el albergue muy bueno y a las 10:00 estábamos visitando el Museo del Aborigen (!!!!!) y luego el Memorial de JK (!!!).
De allí a la Capilla de Don Bosco (!!!!!!!!!!!), la Iglesita (!) y el Templo de Buena Voluntad (!!!!!!!!). Describir la capilla de Don Bosco es imposible, es una vivencia espiritual vestida de azul. Ver fotos si se quiere tener una idea, no conozco las palabras necesarias.
Llegó la noche, nos fuimos al Edificio del Teatro, una pirámide truncada, y luego, al llamado de la música: una plaza donde desde un palco un conjunto tocaba y el pueblo (nos también), danzaban forró. Todo muy brasilero, alegre, descontraido y feliz. Luego al albergue, después de dar una última vuelta por Brasilia nocturna y sus edificios iluminados, súper felices con el día vivido.