domingo, diciembre 24, 2006

Diciembre 2006 - 2da. parte

El martes, luego de visitar a nuestro nieto Sumaj, a las 15:30 horas, salimos con rumbo Bs. Aires. Llegamos a Rosario, tomamos la circunvalación y 200 metros antes de llegar a la autopista Bs.As. - Rosario, entramos en una Petrovalle llena de camiones y a dormir un par de horas ya que eran las 00:30. Pronto el viento comenzó a sacudir a Pergaso y un temporal de lluvia y mas viento nos acunó hasta que decidimos seguir viaje bajo la lluvia que nos acompañó hasta la entrada a Buenos Aires. Llegamos a las 06:00 horas del miércoles a lo de Romi.
Abrazos, bajamos con Martín las maderas de la nueva estantería a armar en nuestro dormitorio y para mediodía ya lucía y entraba en uso pleno tragándose un montón de ropa y cajas. Almuerzo con SexMamita en "La parrillada de Abasto", caminata y a descanzar unas horas.
El jueves, a las 08:00 en lo de Roberto para cargar cajas, regreso, cargamos nuestros equipajes, de allí al Jumbo para hacer algunas compras y comer algo. Luego, ya cerca de las 15 horas, a lo de Roberto para buscar nuestros nietos Clarita y Tomy que nos acompañaban en el viaje y a la ruta rumbo a Oberá.
El viaje muy bueno y placentero dada la compañía que teníamos. Llegamos a Oberá el viernes a las 06:00 horas.
Lo importante de este viaje:
  • Los tres recorridos: Oberá - Jesús María (1.300 km) , Jesús María - Buenos Aires (800 km), Buenos Aires - Oberá (1.100 km) sin problemas.
  • Conocer a nuestro nieto Francisco Sumaj Wüst Medina
  • El haber viajado en nuestra última etapa con Clarita y Tomás
  • Pura Vida !!!!

lunes, diciembre 18, 2006

Diciembre 2006 - Viaje a Córdoba y Buenos Aires


Nuevamente al camino por unos 3200 kilómetros y por motivos hermosamente familiares. Salimos el sábado 16 de diciembre, a las 22:30 horas, desde la casa de Alicia Tatarinof y luego de participar de la reunión del Grupo de Lectura. Mucho calor y cuando paramos a dormitar un rato, a eso de las 00:30, en Casa Pava, la noche era tan calurosa que parecía estar al rayo del sol. Pronto seguimos viaje y por suerte, al pasar cuatro bocas ya se veía en el horizonte una nube oscura y pasado Federal la lluvia comenzó a caer con un fuerte viento. La temperatura cayó a pique y alternando con lluvias y vientos llegamos a San Francisco donde encontramos una ciudad inundada por lo que con grandes dificultades llegamos hasta la casa de Javier, diabético amigo nuestro, para saludarlo y dejarle una bolsa de yerba. De alli a Jesús María, donde llegamos a las 18:30 horas.
Gran encuentro con Romina y Roberto, nuestros dos hijos porteños y lógicamente Gran Mamá. Charlas y abrazos, ellos salieron a las 20:00 rumbo a Buenos Aires y nosotros entonces al gran momento de conocer a nuestro cuarto nieto: Francisco Sumaj Wüst Medina. Una belleza presentado por su mamá Elsa solamente, ya que su papa Luis Pablo había salido para La Rioja por motivos de trabajo.
Hoy lunes ya estamos listos para una segunda visita y mañana martes será la tercera y última de esta tanda Saldremos rumbo a Buenos Aires donde esperamos llegar el miércoles temprano, con proyectos de regresar el jueves a Oberá con nuestros dos nietos mayores: Tomás y Clarita.
Todo un empacho de nietos !!!!!!!!!!!!!!

jueves, diciembre 14, 2006

Viaje a Palmas (Brasil)

El miércoles 6 de diciembre de 2006 salimos para Palmas con Ana y Alfonso, Todo fue muy improvisado ya que mi hermano suspendió su viaje a Bs.As. ese día a la mañana por lo que comenzamos a preparar las cosas con mi esposa, los invitamos a Ana y Alfonso y a las 21 hs. salimos.
El viaje bien, por Bernardo de Irigoyen, Cazador, Lages, llegando a Palmas a las 15 horas del jueves.
Trabajamos casi todos esos días arreglando la casa para poder alquilarla y el martes 12 emprendimos el regreso. Salimos de Bombinhas a las 16:00 horas y llegamos a Porto Maua a las 07:30.
En los días que estuvimos nos enteramos del nacimiento de Francisco Sumaj y el fallecimiento de Omamá. La gran alegría del primero y la tristeza de no haber compartido los últimos momentos del segundo.

jueves, noviembre 23, 2006

Viaje a Buenos Aires

Estamos ya de regreso de un viaje a Buenos Aires con motivo del casamiento de una hija de Pablo Berezin, hermano de Cris. Cris había viajado el 10 de noviembre, en bus, y yo lo hice con Pegaso unos días después.
El viaje fue entonces solo, saliendo de Oberá el miércoles 15 de noviembre a las 12 horas, y luego de un viaje tranquilo, con lo único destacable que fue una muy fuerte tormenta que tuve que atravezar antes de llegar a Colón, porlo que en una estación de servicio Shell que en en la entrada a esa ciudad dormí un par de horas y seguí viaje ya con el tiempo despejado.
Llegé a Buenos Aires, al deparamento de Romi, el jueves a las 09 horas y luego de "acomodarme", llevé a mi fiel Pegaso a un garage donde durmió un par de días.
El sábado, al mediodía fué la fiesta del casamiento en una estancia que quedaba a 110 kilómetros de donde estábamos, por lo que Pegaso nos llevó y trajo. La fiesta 10 puntos, muy bueno todo.
El domingo 19, lo que ya es tradicional: en la casa de los Cappiello, con su generocidad de siempre, nos permitió reunir al clan Wüst, con el clan Cappiello en un muy buen asado y super cálida amistad.
A las 18:30, luego de un gran abrazo a Marta y Ganni y nuestros hijos y nietos, salimos rumbo a Oberá. Llegamos sin inconvenientes en un muy buen viaje, el lunes a las 11:30 horas.
Un viaje de pocos días, pero pleno en alegrías.

martes, octubre 03, 2006

en Obera

Después caminata por el centro de Salta admirando edificios y balcones, y luego de retirar el auto, al Mercado Artesanal que queda en San Martín al 2200. No es lo que buscábamos, pero valió la visita, especialmente por que pasamos por un lugar donde arreglamos la garrafa de gas e hicimos las reservas en “Balderrama” para esta noche. Así que al regresar ya estacionamos en el lugar, nos cambiamos para la ocasión y a las 21:00 hacíamos nuestra entrada triunfal en tan famoso lugar.
Cenamos unas humitas y empanadas que nada que ver con nuestras expectativas y luego el show folklórico con algunos pocos puntos altos y el resto mediocre.
Finalmente nos retiramos antes de su finalización y a dormir a una estación de servicio Shell al pié del cerro San Bernardo, que ya conocíamos y nos recibieron con la misma amabilidad que en todas los otros lugares que paramos.
El sábado 30, a las 09:00 en punto estábamos en Tres Cerritos, junto a cientos de personas más y bus de todos los colores y provincias. Cris preparó su mochila y comenzó la subida hasta el santuario, donde luego estaría la mensajera de la virgen transmitiendo su mensaje a los fieles.
A las 12 comenzaba el rosario y luego los “toques” a cada uno de los fieles que se acercaban a ella. Recién a las 15:30 “bajo del cerro” Cris, cual nuevo Moisés, luego de pasar por su experiencia mística de “acostarse” en la tierra como cinco minutos, luego de recibir el toque de la mensajera de la Virgen, muy contenta con lo vivido.
Fue un día de mucho calor y algo de tierra que removían los bus, por lo que necesitábamos un baño urgente y luego de preguntar en algunos hoteles, completos por ser el día “de la virgen del cerro”, rumbeamos al Camping Municipal donde grata sorpresa encontramos un matrimonio, también en su trafic, que habían estacionado al lado de la nuestra, allá en el cerro. Además era un lugar limpio, ordenado, con buena agua caliente, toma de electricidad y etc. Nuevamente a ordenar Pegaso, disfrutar la ducha de agua caliente, armar las sillitas amarillas y disfrutar de la paz de estar quietos.
A la mañana siguiente, domingo, seguimos en esa paz saboreando el no tener que seguir viaje. Cris se fue caminando de compras y trajo unos bifes para el almuerzo, más puré cheff, más una ensalada, más los pájaros que cantan y la vida que sonríe. Pura vida!
En el camping también había un par de muestras de los equipos que se traen los del primer mundo para transitar por el tercer mundo. A prueba de indios y caminos horribles, además de tanques con agua y combustible de reserva para varios días.
El grupo de la foto son un ejemplo de los “levantes” de mi esposa en la jungla del camping, de izquierda a derecha: un artesano que estaba con un colectivo para vender mas un auto viejo con el que pensaba regresar a su tierra Catamarqueña. El siguiente es un mejicano con grandes proyectos ecológicos, luego la interesada y por último un ejemplar de las Guayanas Francesas, que no hablaba castellano ni tenía un peso, por lo que se lo veía flaco, callado y con hambre.
En ese momento, cambió la historia.
Hoy martes 3 de octubre estamos en Oberá, ya que llegamos ayer a las 16:00 horas. El domingo estábamos en el Camping Municipal de Salta, eran las 18 horas y listos para salir para el centro de la ciudad de Salta, luego de haber ordenado el auto, lavado el piso y vestirnos para curtir la tarde y noche, cuando recibimos un mensaje de mi hermano Luis, comunicándonos del grave estado en que se encontraba nuestra madre. Cinco minutos después, salíamos rumbo a Oberá.
El viaje es largo y el estado de ánimo era de ansiedad, pero por suerte los kilómetros fueron pasando y llegamos a Oberá donde estamos compartiendo en familia estos momentos difíciles.
Llegamos a Oberá a las 16:00 con el odómetro marcando 127.412 Km. (a la salida marcaba 122.270), por lo que hicimos en total 5.142 kilómetros. Lo más destacado del viaje:
El doble cruce del Paso de Jama
Tocopilla: una ciudad puerto hermosa
Los dibujos en el cerro Pintado
San José de Atacama, pendiente para conocerlo mejor
Nuestro encuentro con José Sarapuva.
La experiencia en Tres Cerritos.
El camping municipal de Salta.
La excelente y amable atención en las dos aduanas, tanto a la ida como a la vuelta
Pura vida!

viernes, septiembre 29, 2006

en Salta

Foto: comiendo frutos del mar en el mercado municipal de Iquique
Luego de una vuelta por el centro que no nos gustó, de poco nivel y gente con rostro no muy amable y como estábamos algo cansados, comimos algo rápido en un shopdog, muy bien decorado el local, averiguamos en una ESSO, que por $1000 ( $6.-) nos dejaban dormir. Así que estacionamos, ordenamos Pegaso y a dormir soñando con el mar.
El lunes me desperté temprano y nos fuimos a la costanera para tomar el desayuno con las gaviotas y pelícanos. A eso de las 09:00, nos instalamos en un lindo hotelito que Cris había visto y que largamente ganamos.
Nos instalamos, una buena duchaaaaaaaa de agua bien caliente, ropa limpia y a visitar la Zona Franca (una desilusión), que si bien no compramos nada, por lo menos comimos ”palta a la reina” Cris y yo una carne mechada, luego a descansar un rato, a la noche el casino (otra desilusión) y a dormir.
A la mañana siguiente, un desayuno “continental”, (no brasilero, pero tampoco el tradicional que preparaba yo a la mañana), preparamos las cosas, las dejamos en el hotel en depósito y nos largamos a pié a dar una última recorrida por Iquique.
Nos fuimos a la zona peatonal, que no era comercial sino que “turística histórica” y con varios restauran, la mayoría casas del 1890, de pino oregón, muy lindas y bien conservadas. También un tranvía histórico hacía el recorrido por la zona.
Un buen jugo de ananá, con una bocha de helado, “feito en la hora” sirvió de aperitivo ocasional.
Entramos en la Casa Española y nos encontramos con un hermoso castillo morisco, un salón comedor adornado con cuadros del quijote y mesas impecablemente servidas con copas de cristal y platos con el escudo de España.
En vez de quedarnos en la Casa Española y reventar el chanchito, nos fuimos al mercado municipal por recomendación de un dueño de restouran, donde pedimos un Jardín de Mariscos, que prometía un festín con los distintos frutos de mar de la zona. Lamentablemente no fue lo que esperábamos pero probando se aprende. Sirvió para reírnos un largo rato.
De allí nos fuimos al hotel a buscar las cosas, cargarlas en el auto y a la Zona Franca a buscar un perfume que Cris, luego de largas meditaciones, decidió comprar.
Salimos por el oeste, rumbo a las montañas que estaban allí no más, por lo que pronto teníamos una vista hermosa de la ciudad aunque con un techo de nubes espesas que son nada más que eso: nubes, no lluvia.
A unos 50 Km. llegamos a la Ruta 5, por lo que doblamos a la izquierda. La ruta en bastante mal estado, nada que ver con la impecable autopista que tomamos desde Santiago a Puerto Montt el año pasado. Más adelante, un desvío de unos 5 Km., nos acercó al cerro Pinturas, lugar que queríamos visitar. Llegamos al portón y estaba cerrado pero una camioneta de excursiones estacionada nos indicaba que había gente, así que también dejamos a Pegaso y entramos al lugar. Inmediatamente se comienzan a divisar en las faldas de los cerros los dibujos gigantes.
La técnica que emplearon es la misma que en las líneas de Nazca, en Perú. Las laderas están cubiertas de piedras negras, y al removerlas queda una superficie blanca, es decir que los dibujos no están pintados, sino que han removido las piedras. La ausencia total de lluvias las a preservado. Lo consideran el mayor mural del mundo, de unos 4 Km. de longitud,, ya que los dibujos continúan en varias laderas de los cerros.
A poco de comenzar el camino nos cruzamos con los turistas de la otra camioneta que regresaban, así que continuamos el camino solos, sobrecogidos por lo fantástico de los dibujos, el misterio que encerraban y la magnitud del paisaje.
La sensación era de estar en suelo sagrado, compartiendo con una milenaria civilización, un diálogo con sus dioses.
Llegamos a Calama ya de nochecita, así que directo a una estación de servicio ESSO, elegimos un lugar adecuado y a dormir un sagrado sueño.
A la mañana siguiente a Internet, una vuelta por el Shopping, y a Chuquicamata que está a unos 15 Km. por autopista, para visitar la mina de cobre “más grande del mundo” a cielo abierto. La visita se hacía a las 13:30, por lo que buscamos una sombra, hicimos algo de tiempo. Cris se quedó descansando y yo me enganché en el tour. Primero una charla donde nos pusieron en tema y luego al bus con el que nos llevaron a un mirador, desde donde se podía apreciar el enorme agujero que estaban haciendo a la tierra.
El cobre está en las piedras, por lo que muelen las laderas y cargan en enormes camiones. Hasta los 400 m de profundidad, por acción del oxígeno, lo que se encuentra es óxido de cobre, que luego separan con un baño de ácido sulfúrico y por procesos electrolíticos lo purifican al 99,99%.
Pasados los 400 m el cobre se encuentra sin oxidar, pero también hay que separarlo y purificarlo electrolíticamente. Actualmente el pozo tiene 900 m de profundidad y varios kilómetros de ancho. Siguen cavando con entusiasmo y piensan que por 90 años más lo podrán hacer.. Obtienen 1.000.000 de toneladas año con esas minas en Chuquicamata.
De regreso del tour nos fuimos a Calama nuevamente, otro paseo por la ciudad y luego a San José de Atacama, que está a unos 100 Km. Llegamos de nochecita, directamente a la aduana chilena. Queríamos dormir allí y salir a las 07:00 para el cruce. Nos informaron que el horario es desde 08:00 a 23:00 por lo que luego de una amable charla, accedieron a darnos la salida e incluso nos indicaron un lugar para dormir apartado de los camiones para que no nos molesten. Súper amabilidad, ¡Gracias!
A la mañana siguiente, el despertador sonó a las 06:00 (previamente a las 04:00 un dramamine), un café, preparamos los gualichos para el cruce y justo a las 07:00 nos largamos para arriba. Los 40 primeros kilómetros son de subida fuerte a muy fuerte, similar a la cuesta del Lipan, pero mas lineal, sin tantas curvas pero directo a los 4900 metros. Cris comenzó a sufrir, cerrar los ojos y rezarle a la Pachamama.
Llegamos al Paso de Jama, rápido trámite de entrada y seguimos “metiendo pata” para bajar lo antes posible.
A las 14:00, superado el Paso de Lipan, bajábamos a Purmamarca, con Cris en bastante buen estado.
Dejamos Purmamarca atrás buscando menos altura, y poco antes de llegar a Jujuy capital, encontramos un camping, El Refugio, y nos metimos allí (1.400 m.s.n.m.).
El buen baño con agua caliente, la cena que preparó Cris, la botella de champagne que destapamos para festejar el doble cruce de Jama y el cumple de Omamá( era 28 de septiembre), alejó todos los malestares de la altura. Al rato se llenó de chicos que venían de Tartagal, armaron sus carpas y se prepararon para la estudiantina.
Muy correctos todos y con el entusiasmo de los 17 años.
Al día siguiente, luego del desayuno, ordenar Pegaso y charlar con las chicas sobre la estudiantina en Jujuy a la que habían ido, salimos rumbo a Salta por el camino de cornisa, ex ruta 9 y digo ex por que lo que queda es un camino angosto, con peligrosas curvas y tránsito de camiones. Los verdes de la vegetación que recordábamos, con helechos y frutillas, fueron reemplazados por laderas resecas o quemadas, hace mucho tiempo que no llueve. Llegamos a Salta a las 14 horas, justo para dejar el auto en un estacionamiento y ocupar una mesa en Doña Salta como los últimos clientes a atender, comer unas empanadas y un plato de locro muy ricos y especiales, con sabor a Argentina. A la salida buscamos una Internet, leer e-mail y enviarlos, además de actualizar nuestra página.

domingo, septiembre 24, 2006

En Iquique

Después de entrar en Internet en Calama, nos fuimos a caminar un rato por el centro y especialmente observar una famosa fuente que en un diario que leímos de Calama, era motivo de gran controversia por tener forma de pene y tenían razón, luego a una tienda enorme de Falabella, de allí a un Shopping donde comimos una pizza de champignon y salimos rumbo a Tocopilla, que es un puerto sobre el pacífico y por lo tanto esta al nivel del mar.
Rápidamente aprendimos que al desierto de Atacama no hay que cruzarlo al medio día y menos sin aire acondicionado. Pero necesitábamos seguir bajando por lo que seguimos confiados que el muro de montañas que teníamos permanentemente frente nuestro, eran un simple espejismo. La distancia total a recorrer eran de 170 Km. y faltando unos 10 Km. según nuestro odómetro, las montañas seguían allí y el camino comenzó a serpentear entre quebradas increíbles, con las vías del tren en parte a nuestro lado y luego, al comenzar a bajar fuertemente, las vías se fueron alejando hasta formar parte del paisaje de altura.
En las laderas de las montañas se observaban agujeros que luego nos explicaron que eran de buscadores de cobre “particulares”, que cavaban su propia mina y sacaban las piedras con cobre que luego vendían a alguna empresa.
Continuando con el camino sinuoso, de repente observamos en la bruna que se había formado enfrente nuestro, algunos barcos flotando en la nada y que no podía ser otra cosa que nuestro ansiado océano Pacífico.
Llegábamos a Tocopilla y en su ingreso, un santuario dedicado a San Lorenzo, lleno de colorido y que invitaba a agradecer el haber llegado hasta allí.
La ciudad nos agradó mucho, nos pareció muy parecida a Ushuaia: limpia, ordenada, la gente muy amable y el mar dominando el paisaje. Nos dedicamos a recorrerla con el auto, entrar en el puerto y hablar con los pescadores, recorrer su costanera, buscar caracoles y admirar unos moluscos llenos de colores, de unos 15 cm de diámetro, ver pelícanos volando bajo buscando peces y barcos anclados descansando el fin de semana.
A eso de las 18:00 regresamos al puerto para cenar en el restauran de allí, que ofrecía un menú fijo de sopa marinera y filete de pescado, muy bueno, con una hermosa vista al mar y a la puesta de sol.
Otra vuelta por la parte comercial y enfilamos a una estación de servicio ESSO, en pleno centro, que con la tradicional amabilidad que hemos encontrado siempre, nos indicaron un lugar apropiado para pasar la noche. Justo estaba frente a la iglesia y pronto comenzaba la misa, por lo que Cris aprovechó para participar de ella, mientras yo preparaba la cama y ordenaba la “casa”. Luego a dormir, felices por estar a nivel del mar y en un lugar tan pintoresco.
A la mañana siguiente, domingo, llevé el auto a la costanera y allí desayunamos con vista al mar.
Luego de otra vuelta por Tocopilla, comprar hielo para nuestra heladerita y visitar un mercado municipal, salimos con rumbo norte con destino a Iquique. Son 250 Km. por un excelente asfalto con el mar a la izquierda y la montaña a la derecha. De vez en cuando aprovechábamos una entrada para ir a la costa a buscar caracoles, caminar por las toscas y explorar los mil secretos que guarda el mar. Hasta intenté bañarme pero el agua era muy fría.
A la tardecita hicimos nuestra entrada en Iquique, una larga costanera donde están los edificios y casas más importantes. Seguimos hasta el centro donde encontramos una Internet y aquí estamos actualizando nuestro diario (o semanario?)