

Un matrimonio - Cuatro hijos (Roberto, Luis Pablo, Romina y Martín) - Seis nietos (Tomás, Clara, Juan, Francisco, Mauricio, Moira y Hans)


y a aprontar a Kiriri 

Una mansión en construcción en una isla...
y descubriendo un playita desierta increíble...
Cris buscando el tesoro...
Y fotos de despedida, habiendo tomado posesión de la arena, sus cangrejos y belleza 


Transformarlo en anfibio
y a la playa...
Embarcamos, pusimos proa a la isla, pero cruzamos un yate que merecía estar en nuestro blog... se lo presentamos...curioso el nombre...
Tranquilizamos a Kiriri y seguimos nuestra remada en un mar calmo hasta llegar a un segundo paraíso en forma de isla casi desierta (había un matrimonio cuidando)
y a nuestra disposición playa y mata atlántica preservada, es decir: naturaleza pura que pudimos recorrer por una trilla que se internaba entre helechos, palmitos, bromelias y miles de otras especies vegetales que maravilló hasta las lágrimas a Cris. La resposabilidad de la preservación de la isla está a cargo de UNIVALI (Universidad del Valle de Itajai) y por cierto que la cumple muy bien.
En la trilla
Mirante a una vista de 180 grados de playas, costa y mar
y mas trilla...
Unos murales cerca del Museo Ecológico(que estaba cerrado)
Un descanso para almorzar
...y se acercaba la hora para regresar a Porto Belo que nos esperaba en el horizonte
Un intento de fuga hacia el yate CrisCar
Y en ese mágico múndo nos esperaba pacientemente Kiriri, también rodeado de belleza
Comenzamos el regreso pasando debajo del "puente" de un pier
y venciendo las corrientes marinas y fuertes vientos de todo el cuadrante, llegamos donde nos esperaba Pegaso y a preparar el retorno
Cris encargada de los remos...
Durante el viaje de regreso a Bombinhas hablabamos de estas dos salidas náuticas (la de ayer y la de hoy) que nos permitió vienciar tantas bellezas... y recien comenzamos a navegar con Kiriri... y ya se ganó un gran PURA VIDA !!!
Foto para la inmortalidad
pero todavía hay bromelias...
Y avistamos la playita...
desembarcamos...
"Los tres..."
pero en este mes de abril, con poca gente y temperatura agradable, algunos bañistas disfrutando las olas y vidrieras de gran ciudad, vale la pena como paseo. Estacionamos a Pegaso sobre la costanera y a caminar,
luego un lindo restaurant donde almorzamos salmón rosado con todo el acompañamiento brasilero
y regreso por el camino interpraias de hermosos paisajes.
El último tramo, viendo una hermosa luna llena sobre el mar.